martes, 09 de febrero de 2010
Yo ya me encontraba estudiando en la universidad y francamente es muy absorbente, yo creo que debido a esto no se habían vuelto a dar las circunstancias para que nos quedáramos mi tía y yo solos en su casa, ya que ahora tenía otro ritmo de vida, y por lo general los fines de semana salía con mis amigos de la universidad a las discos y de vez en cuando tenía mis escapadas con chicas, muy divertidas por cierto.

La relación con Diana, mi tía, había seguido cordial. Seguíamos bromeando y nos llevábamos de maravilla. Ella, como buena mujer madura sabía sobrellevar la situación y yo había aprendido que no debía buscar una situación a la fuerza ya que esto podría despertar sospechas y eso hubiese sido un escándalo. Diana había salido con un par de tipos en ese tiempo pero nada formal.

Me encontraba terminando exámenes de fin de curso de ese período y tenía mucho tiempo libre en la tarde, era viernes y en mi casa ya estaban acostumbrados a que no llegara a dormir por andar de parranda. Ese viernes en la tarde estuve en la biblioteca de la universidad y al salir decidí ir a comer un snack. Acá se estila en mi ciudad comer elote desgranado en un vaso cubierto de queso derretido, crema, hay un lugar en la zona centro muy famoso donde venden los más ricos.

Fui al mencionado lugar y compré mi elote, estaba pagando cuando oí una voz familiar a mis espaldas, era mi tía Diana, venía sola y se alegró de verme y me saludó con un beso. Me preguntó que hacía y le dije que nada, lo mismo que ella, mi tía compró un elote también y caminamos hasta su coche. Me preguntó que si ese día no me iría de parranda y le dije que no tenía planes. Ella me dijo que acababa de salir del trabajo y que tampoco tenía planes.

Es muy gracioso como las mujeres cuando quieren algo te lo hacen saber sin decírtelo directamente, así que por la forma en la que me había dicho que no tenía planes sentí que igual y podía volver a hacer una de las mías. Como para ese entonces yo era más experto en estas cuestiones le dije que si no le gustaría que compráramos unas cervezas y algunos aperitivos y que fuéramos a su casa.

A mi tía se le iluminó el rostro y aceptó de buena gana. Nos metimos a su coche y ella comenzó a conducir, yo le pedí su teléfono celular para hacer una llamada. Llamé a casa y le dije a mi madre que me iría a pasar la noche en el rancho de un amigo y que como no había teléfono, no había manera de localizarme, pero que yo llegaba al día siguiente.

Mi tía volteó en ese instante y únicamente sonrió, me imagino que ella ya estaba planeando pasar la noche de la misma manera que yo así que sólo tomó el teléfono y lo guardó en su bolso. Llegamos a comprar cerveza, queso, aceitunas y unas galletas saladas a un súper cerca de su casa. De ahí directo a su hogar.

Cuando entramos a su casa, ya con mis negras intenciones, me puse a ver a mi tía mientras abría con su llave. Traía una falda corta ajustada que enmarcaba deliciosamente su culo, sus piernas depiladas sin medias con las pantorrillas torneadas y realzadas por los tacones de aguja que portaba en sus pies. Usaba una blusa de seda color gris que acentuaba más su cintura.

Entramos y nos dirigimos a la cocina, pusimos las cervezas en el refrigerador y el resto de las cosas en la mesa. Saqué los entremeses de las bolsas y los puse sobre la mesa y me senté en una de las sillas del antecomedor. Mi tía, aún de pie, fue a buscar un cuchillo para cortar el queso y un abrelatas para las aceitunas. Mientras lo hacía yo volteaba para todos lados recordando los momentos en los que habíamos estado jugando por toda la casa desnudos, empecé a recordar esa vez que me la follé como loco y mi pinga también comenzó a recordar, ya que se encontraba erguida en ese momento.

Destapé dos cervezas y le di una a mi tía, comenzamos a beberlas y ella, de pié al lado mío se puso a cortar el queso. Como les dije, en este tiempo yo me había vuelto una persona con más iniciativa, así que teniendo a mi tía al lado, no pude más que apreciar su belleza de una manera descarada. Sus pechos se movían al compás de ella mientras cortaba trocitos de queso. Sin importarme nada, puse mi mano en su pierna, por la parte de adentro, y la deslicé hasta que se perdió debajo de su falda. Mi tía volteó a verme y sonriendo me dijo... "no seas travieso".

Sus palabras decían una cosa pero su cuerpo decía otra ya que abrió sus piernas un poco más para darme acceso al bultito que guardaban sus bragas. Con mis dedos empecé a acariciarle el chocho por encima de las bragas mientras ella trataba de concentrarse en seguir cortando el queso. Le acaricié un poco más el bulto y luego saqué la mano para tomarla de las caderas, jalé la silla un poco hacia atrás para quedar detrás de ella y la giré para que quedara de espaldas a mí.

"Sigue cortando ese queso, no te distraigas" le dije mientras metía mis dos manos por debajo de la falda para sujetar los tirantes de las bragas. Ella continuó con su labor y como la falda era muy ajustada, opté por mejor levantarle toda la falda hasta la cintura. Y ahí estaban nuevamente a la vista ese par de hermosas nalgas que ya habían sido mías. Sujeté las bragas y las bajé hasta el piso.

Mi tía con sus pies se deshizo de ellas y ahora se encontraba con el culo al aire, se detuvo en su labor para beber un trago de cerveza. "Te falta abrir las aceitunas, tía" le dije. Ella tomó el abrelatas y se puso a ejecutar la labor mientras que yo le acariciaba los glúteos, me incliné y besé cada uno de ellos mientras que con la mano empecé a acariciar los vellos de su pubis. Mi tía dejó de hacer sus deberes y se inclinó más, dejándome muy a la vista su rosado y apretado ano y su rica chocha.

Mi tía se reclinó aún más y puso sus manos en el refrigerador para dejarse atacar. "Que rico, por lo visto tienes más experiencia", me dijo con una voz entrecortada. "Y esto es sólo una probadita" le dije antes de seguir manoseando su delicioso cuerpo. Así estuve un rato y opté por poner manos a la obra. Me levanté de la silla y la volteé para que quedara frente a mí. La abracé y nos dimos unos besos largos y húmedos. Después de esto, desabotoné su blusa para dejar al descubierto su sostén, ahora si pude desabrochar la estorbosa prenda y finalmente le quite la falda que tenía como cinturón arrugada en su cintura.

"No te quites los zapatos" le dije" se te ven muy lindas las piernas así." Ahí estábamos en la cocina y abrazando a mi desnuda tía comencé a mamarle las tetas mientras ella frotaba su pelvis contra la mía mientras que sonreía y gemía. Mi boca se dio gusto nuevamente con el sabor único de sus pechos mientras mis manos se paseaban por su cuerpo. Le dije que se sentara sobre la mesa y le abrí las piernas, volví a tomar mi silla y quedé con mi rostro a centímetros de su sexo. "Esta si es una verdadera cena" le dije y ella rió. Hundí mi rostro en su sexo y comencé a comerle el chocho que tanto me gustaba.

Mi tía acariciaba mis cabellos mientras ejecutaba mi labor... para entonces ya había probado un par de chochos pero el sabor del de mi tía seguía siendo mi favorito, mi boca se inundaba de su sabor y me emborrachaba su aroma. Mi tía puso una de sus piernas en mi espalda mientras le comía el sexo... "chiquito que rico me lo comes, se nota que has aprendido mucho más en este tiempo", decía mientras entrecerraba los ojos.

Yo con mi cara hundida en su sexo levanté mis manos hasta sus grandes y deliciosas tetas... con los dedos jugueteaba con sus pezones mientras aceleraba el ritmo de mis lengüetazos sin piedad sobre su clítoris... mi tía tomó mis manos para apretarlas sobre su pecho mientras su respiración se volvía más y más acelerada... unos momentos después sentí como sus piernas hacían movimientos extraños y su columna se inclinaba hacia atrás y al levantar la vista pude volver a ver esa cara que parece que va a romper en llanto... su pelvis se empezó a mover con ritmos frenéticos mientras que Diana dejaba escapar esos chillidos que ya extrañaba y que eran la seña inequívoca de que se estaba corriendo como loca.

Apreté mis labios sobre su clítoris mientras sentía sus espasmos al terminar su orgasmo, cuando se detuvo, le planté un húmedo beso sobre la chocha y me paré frente a ella... que visión me daba, dios mío, como si hubiera corrido uno de sus maratones, la tía me veía con ojos cansados, exhausta después de la tremenda comida de chocha que le había propinado, pasó su mano derecha sobre su sexo mientras me decía "que bárbaro, hiciste que me corriera aquí sobre la mesa, que malo eres".

Yo sólo sonreí y le plante un largo beso en su boca. Al separarme vi como se saboreaba los labios con el sabor de su propio sexo, pasándose la lengua y degustando los jugos que ella misma había producido. "Bien" le dije, "ahora te toca a ti." mientras le decía esto me despojaba de todas las prendas que me cubrían, tirándolas en una de las sillas del antecomedor. "ven, ponte cómoda" le dije mientras la tomaba de la mano y la guiaba a la silla en la que minutos antes había estado sentado yo. Mi tía muy obediente posó su suculento trasero desnudo en la silla y se inclinó hacia adelante, donde se encontraba mi muy erguida y deseosa verga esperando ser mamada.

Mi tía ya había recuperado fuerzas porque rápidamente la tomó con la derecha y empezó suavemente a pajearla mientras que con la izquierda me acariciaba los huevos. Viéndome a los ojos abrió la boca y sacó la lengua para dibujar círculos en la cabeza, haciendo que esta se pusiera más morada y dura, lentamente mi tía la besaba, la lengüeteaba y la acariciaba sin aún metérsela del todo en la boca... yo estaba como loco viendo todo esto con la anticipación de lo que me esperaba, después de engañarme un par de veces más, finalmente se la metió a la boca.

Fue un gozo tremendo encontrarme nuevamente con esa boquita mamadora que lo hacía con tanta destreza, mi tía me tomó de las nalgas para mamarla con más fuerza, ya con ritmo, siguió por unos momentos más, para posteriormente sacársela para decirme: "no importa si te quieres correr, quiero saborear tu lechita, papi". ¡Nunca me hubiera dicho eso! Yo antes de lo que dijo luchaba para mantenerme concentrado y no correrme, pero como ya me había dado luz verde, me puse a disfrutar libremente de la mamada que me estaba dando. Mi tía siguió con el tratamiento y que barbaridad, que bien la mamaba...

Pasó lo que para mi fue una eternidad y empecé a sentir el tradicional cosquilleo y mi respiración comenzó a agitarse al sentir que ya me correría. Mi tía, al darse cuenta de eso, se dejó media pinga dentro de la boca y con los labios bien apretados sobre ella, comenzó a masturbar la parte que quedaba de fuera... segundos después empecé a disparar mi carga dentro de la boca de mi tía que muy diestra comenzó a tragarse toda mi leche. Después de la parálisis que esto me provocó jalé una silla para dejarme caer y descansar, ya que me había dejado vacío.

Mi tía sonriendo bebió otro sorbo de su cerveza mientras yo encendía un cigarrillo y destapaba otra cerveza. "Que rico estuvo esto, no sabes como extrañaba sentirte, desde aquella vez que lo hicimos siempre he tenido muy presente en mi memoria lo rico de aquellos momentos". Yo bebí y le contesté "la verdad tía que eres una diosa del sexo, eres increíble, como nadie que haya conocido jamás". Diana me plantó un beso y me preguntó de mis otras experiencias, yo le conté de mis "aventurillas" y empezamos a comer un poco de lo que habíamos llevado para la ocasión.

Pasó un rato, casi una hora, y los dos desnudos nos besábamos y acariciábamos mientras seguíamos charlando de sexo, lo mejor de esta conversación es que salió el tema del sexo anal, a lo cual mi tía me dijo que una vez lo hizo y que le gustó y que, además, como teníamos toda la noche para nosotros, le gustaría que lo intentáramos. Esto hizo que me emocionara ya que nunca le había dado a una mujer por la cola y esto para mi era como un verdadero premio.

Bebimos un poco más y ya medio achispados, nos dirigimos a su recamara. A diferencia de la anterior ocasión, esta vez mi tía quitó las sabanas para hacer el lecho más confortable. Una vez hecho esto se acostó y me señaló para que me acostara a su lado. Nuestros cuerpos desnudos se entrelazaron mientras nos besábamos nuevamente con la pasión que comenzaba a encenderse.

Mi pene estaba nuevamente erguido y listo para volver a la acción. Recostado al lado de mi tía comencé a besarle los pechos que tanto me gustaban mientras que con mi mano le acariciaba su nuevamente húmedo chocho. "Ay, cuando me besas los pechos siento que me mojo más" me dijo mientras mis labios jugaban con sus pezones. Y realmente así era, ya que su rajita estaba empapada.

Así seguí con el tratamiento hasta que mi tía no aguantó más y rápidamente se montó sobre mí para jinetear mi dura verga. Fue increíble sentir nuevamente esa chocha que ya había sido mía y que ahora disfrutaba mientras la besaba y acariciaba sus tetas. Mi tía se movía rítmicamente de atrás hacia adelante con sus manos apoyadas en mi abdomen y yo contemplaba embelesado ese hermoso cuerpo. Gracias a que ya me había corrido con la mamada que me pegó, estuve firme sin sentir ganas de correrme, pero no puedo decir lo mismo de mi tía, quién después de unos minutos de jinetear mi verga empezó a tener espasmos hasta que se corrió en un profundo alarido.

Cuando terminó de correrse se inclinó para besarme, curioso porque sus labios estaban helados, como si todo el calor se hubiera salido por su sexo. Y así montada en mi durísima verga permaneció por un largo rato, ya que como me dijo "no me quiero bajar de aquí".

Después de esta increíble sesión, mi tía se recostó a mi lado y dándome otro beso me dijo que fuera al baño y que trajera una botella de aceite de bebé. Yo extrañado le pregunté para que la quería y ella sonriendo me dijo "es para mi colita". Ya se había olvidado lo que la tía me había prometido. Como resorte salté de la cama y me dirigí al baño, a la vista junto con sus cremas y demás artículos de higiene estaba la botella del líquido transparente, la cual tomé y disparado regresé a la recámara.

"Lubrícame la colita y lubrica a tu 'amigo' para que no batallemos" me dijo mientras se ponía en cuatro, con el culo al aire apuntando hacia mi. Que espectáculo el que me daba con ese tremendo par de nalgas duras que se abrían para exponer el rosado culito. Francamente no me importó nada y antes de comenzar a lubricárselo me incliné para pasarle la lengua a ese rosado orificio.

Diana se estremeció al sentirme detrás de ella y volteó rápidamente, "uyyy, que me hiciste?" preguntó intrigada, "esto" le dije mientras le pasaba nuevamente la lengua por el ojete. "ahhhh! sigue, sigue, que rico se siente!". "¿Que nunca te habían mamado el culo?" le pregunté."No! Sigue, sigue que se siente muy rico!" Esto obviamente me puso a mil por hora y me puse frenéticamente a meterle la lengua por el ano.

Mi tía aventaba sus nalgas contra mi rostro y yo con las manos se las abría más para tener acceso más y más adentro. La tía gemía rítmicamente mientras que jugaba con su ano, el cual ya le había dejado bastante ensalivado. "¡Ya métemela por favor, que quiero sentirte ahí dentro!" me reclamó, a lo cual le puse manos a la obra.

Destapando la botella, dejé caer un chorrito sobre su culo mientras que con la mano lo distribuía en el orificio. Ella estaba disfrutando cada paso que ejecutaba, ya que se estremecía con todo lo que hacía, como si le estuvieran tocando con electricidad en su trasero. Después de que dejé su culito lubricado y brillante, tomé un poco más de aceite de bebé y lo apliqué en mi duro fierro, una vez terminado, puse el frasco en el tocador y me preparé para lo que me esperaba.

Con mi mano derecha dirigí mi misil a la entrada, que me esperaba apetitosa. Puse la cabeza en la entrada y aún agarrando mi verga con la mano empecé lentamente a meter la cabeza en su apretado ano. Mi tía empezó a pujar mientras me decía "así, despacito para que no me duela". Ya cuando la cabeza había desaparecido de mi vista solté la verga para tomar a mi tía de las caderas. Ella empezó a moverse lentamente hacia atrás y yo hacia adelante, viendo en el proceso como mi pinga desaparecía en su culo. Esto era sensacional, después de haberme follado su chocha que, digamos, era más "holgada" ahora mi verga estaba en un lugar super-apretado y ardiente que la aprisionaba firmemente.

Ya que estuve totalmente adentro, me quedé sin moverme para disfrutar la sensación, era tremenda. "Que bárbara, que rica estas" le dije. Mi tía no hablaba ya que al parecer la mezcla de dolor y placer la mantenía ocupada. Lentamente empecé a sacar mi pinga y sentía como se volvía a cerrar el paso mientras avanzaba en reversa. Cuando ya casi la cabeza se salía de su prisión volví a meter todo mi miembro ahora un poco más rápido. Seguí repitiendo esta operación hasta que ya me encontraba en mi ritmo habitual follándome el culo de mi tía.

Así transcurrió un lapso que hubiese querido que durara para siempre, mi verga se frotaba rápidamente contra las paredes de su ano mientras que la agarraba de las caderas, mi tía gemía gozosa por la dosis de carne que estaba recibiendo por su orificio. Al voltear al espejo pude ver como se mordía los labios con una cara de evidente gozo por la culeada que le estaba dando.

Como era inevitable, a los pocos minutos me corrí, pero francamente nunca me había corrido tan intensamente como esa ocasión. Cuando empecé a sentir mi orgasmo empecé a gemir muy fuerte mientras le apretujaba las nalgas y sentía como mis fuerzas se salían por mi verga. Finalmente apoyé mi pecho contra su espalda, prácticamente muerto. Lentamente saqué mi pene del culo de mi tía y me tiré a un lado sin nada de energía.

Mi tía se recostó al lado mío y me beso. Reposando su cabeza sobre mi pecho me dijo, "eres tremendo, me hiciste gozar muchísimo". Ya exhaustos nos quedamos dormidos. A las 3 de la mañana desperté, estaba tapado con una cobija y a mi lado estaba el cuerpo desnudo y tibio de esa escultural mujer que es mi tía, dormía plácidamente, destapé la cobija para ver con la luz que entraba por la ventana ese cuerpo escultural que me enloquecía, mi pito también había despertado para entonces y decidí "despertar a la bella durmiente". Unos besos en las tetas y mi tía salía de su letargo para aventarnos otro "round" de media noche. Esta vez nos fuimos directo a la acción, sin más preámbulos le hice el sexo a la "Misionero" y antes de que yo me corriera ella tuvo dos orgasmos. Después de eso volvimos a dormir.

Francamente creo que cuando haces el amor con alguien por primera vez, o como en este caso, después de mucho tiempo que no lo hacías con esa persona, te sobran ganas, ya que en la mañana me encontraba dormido boca arriba y lo que me despertó fue sentir una boca que ávidamente me chupaba la verga. Apenas abrí los ojos realmente desorientado porque estaba en una cama que no era la mía, y apenas sin tiempo de recordar lo que había pasado y resulta que ahí estoy desnudo, descubierto, y con mi tía mamándome el rabo con gusto mientras me volteaba a ver.

Después de un par de chupadas más se montó para, como la noche anterior, jinetear mi pene hasta sacarle su ración matutina de leche calientita.

Esta segunda y última vez con mi tía fue definitivamente la mejor. Después de nuestro encuentro matutino, nos duchamos, almorzamos, hicimos el amor un par de veces más antes de llegar el medio día y finalmente me despedí de ella, para regresar a casa. Como les comenté, el tiempo pasó y cada quien ya hizo su vida, pero a los dos nos queda el recuerdo de esas dos veces que tumbamos las barreras y nos convertimos en solamente un par de amantes que dieron rienda suelta a su pasión.

Peeeeeroooo... ya que ando "generoso" les contaré después de una primita ricachona que tengo (ella es hija de una hermana de mi padre) con la cual también tuve algo que ver... ¡pero eso será en otro relato!
Publicado por Desconocido @ 14:02  | Filial
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios